Y Los Niños Bailaron
Por Kory Paz
Mi amiga llegó para el fin de semana y me invitó a un festival
de arte que estaba teniendo lugar en el Best Western. Yo me detuve y encontré
varias mesas llenas con arte y cosas divertidas las cuáles al mismo
tiempo eran una caridad para un orfanatorio. Al ver y comprar algunas
de esas cosas. Hablé con algunos de ellos y había una confusión
porque era su segundo dia y no había respuesta. Bárbara,
la responsable del evento, estaba frustrada porque sentía que lo
había planeado tan bién, posters, publicidad y mucho corazón.
Las damas locales también se encontraban ahí, yo platique
con ambas, Mexicanas y Americanas. Cada quién se sentaba en forma
separada y estaban ahí por la misma razón. Aunque el lenguaje
se perdía, todos sabíamos que era triste al ver al profesor
de danza y a los niños listos para realizar su número sin
audiencia.Yo hablé con Angelica y compartí con ella la historia
de Barbara acerca de que Puerto Peñasco había sido su casa
y que ella tenía una hija que vivía en Texas y que esa era
su familia. Ella disfrutaba ayudando a la comunidad y no sabía
que había hecho mal. De repente algo sucedió, la señora
Mexicana de nombre Angélica se aproximó a mí y me
pidió que la tradujera con Bárbara. Angélica tomo
una postura y le dijó que ella la ayudaría a organizar el
próximo festival y que juntas harían que sucediera. En cuestión
de minutos ellas intercambiaron información, números telefónicos
y se unificaron como grupo. Fundaron un grupo llamado El Faro de la Comunidad,
y todos resultaron muy excitados. En ese momento los niños comenzarón
a bailar, ellos lo hicieron, nosotros aplaudímos, y todos sabíamos
que habría un mejor mañana.
