El Sueño de Ricardo

Por: John Fleming

Pobre de mí--Nunca tuve una respuesta a mis cartas de los presidentes Fox y Bush. Oh Sorpresa, bueno, existen millones de soñadores como yo y solamente unos cuantos emprendedores. He aquí otra propuesta--esta vez de alguien quién si termina lo que inicia.

Muchos inversionistas potenciales quieren saber cuáles son los negocios que se necesitan en Puerto Peñasco. Aparentemente ellos piensan que yo puedo saber algo. Bueno, sí lo hago es porque obtengo ideas de la gente, tal cómo mi primo Ricardo.

Tiendas de curiosidades, R.V. Parks, oficinas de bienes raíces, Ricardo dice, "Bueno, tal vez" pero el tiene una idea mejor. Una plaza de negocios donde los inversionistas, dueños de casas y dueños de negocios pueden encontrar todos los servicios que ellos necesitan en un mismo lugar.

Para demostrar la necesidad de tal plaza, Ricardo cita el caso de su amigo Harvey Stillman. Harvey un Americano, estaba interesado en instalar una fábrica en Puerto Peñasco. Primero el tenía que formar una corporación, por lo que el tenía un abogado Mexicano que el conocía en Phoenix que organizaba los papeles. Luego el tenía que tener un notario en Puerto Peñasco para finalizar la incorporación. Hubo necesidad de hacer varias llamadas telefónicas y dos o tres viajes a Puerto Peñasco desde Phoenix. Harvey necesitaba un contador, tambien necesario para el establecimiento de una corporación. El preguntó a varios amigos por recomendaciones y encontró a uno en Sonoyta.

Harvey encontró dificultades con sus llamadas telefónicas y sus viajes porque al parecer cada quién no solo parecía estar operando en una distinta locación, si no con un programa diferente. A menudo no le era posible contactar a su gente vía telefónica, ó encontrarlos en sus oficinas. O a ellos no les era posible establecer el contacto con el otro. Pero eventualmente Harvey firmó los papeles donde su corporación quedó consolidada.

Mientras tanto el había tratado de comprar un edificio para establecer su fábrica. Su agente de bienes raíces conmutó entre Tucson y Puerto Peñasco, y él y Harvey seguían sin poder comunicarse el uno con el otro. La dueña de la propiedad vivía en Mexicalí y ella estaba siendo representada por un abogado en Guadalajara. Hubo necesidad de llamadas de larga distancia mas caras y de más frustraciones por nunca poder establecer un contacto.

Harvey quería obtener aseguranza en el título de su propiedad, por lo que el llamó a una compañía de aseguranza en el título que lo puso en contacto con un notario en Hermosillo, quién le comunicó que tendría que ir a Caborca a buscar la propiedad en el Registro Público de ahí. Esto causó mas retardo y dinero para Harvey.

En el tiempo que se acercaba el cierre del asentamiento, el agente de Harvey se encontró haciéndo numerosas llamadas telefónicas y viajes tratádo de asegurarse de que Harvey, su abogado, la compañía de títulos, el dueño de la propiedad hubíesen completado todo el papeleo necesario. Como Americano el estaba contemplando contar con una compañía de aseguranza para realizar todas estas faenas, y aunque el sabía que en México todas las transacciones tendrían que ser cerradas por un notario, el creía que un servicio de avalúo que preparara todos los documentos sería de mucha ayuda para el notario.

Harvey contrató a un constructor local, a un primo mio llamado Ricardo Bustamante Fleming, para construir su fábrica. Durante el proceso de la construcción ellos se hicieron amigos, y cuando Harvey le dijo a Ricardo por todos los problemas que había tenido que atravezar, Ricardo se sintió inspirado para desarrollar un centro de negocios. El yá había hablado con alguien en algún tiempo acerca de construir una plaza, y ahora visualizaba como podría hacer un lugar donde los bancos, aseguradoras de títulos, abogados, contadores, agentes de bienes raíces y servicios de valuación podrían todos rentar las oficinas. Esto proovería de un servicio mucho más eficiente a sus clientes.

Ricardo le explicó a Harvey que cada oficina contaría con líneas de cable para internet y sistemas de comunicación de alta velocidad. Sus ojos resplandecían de fervor cuando el describía el servicio central de mensajes, la sala de conferencias disponible para todas los negocios, la guarderia de cuidados para los hijos de los empleados, el patio trasero con una fuente, donde los clientes podrían alimentar a los pichones mientras meditasen y un club deportivo donde los ejecutivos estresados podrían exorcisar sus tensiones.

Una vez que la Plaza de negocios fuése una realidad, Ricardo continuó, otros negocios periféricos serían los idóneos para encontrar espacio ahí también, cómo una cafetería, un ciber-café, una papelería y un centro de computo fueron algunas de las posibilidades que él mencionó.

Ricardo se volvió tan entusiasta que decidió que sería el primer cliente de La Plaza de Puerto Peñasco. Luego el empezó a pensar en sus amigos y parientes que estaban en los negocios: su primo John, el agente de bienes raíces; su primo el abogado, su amigo el notario, su tio el contador; su hermana, quién siempre había soñado con abrir un café, su sobrino, el experto en computadoras y muchos otros.

Ricardo llamó a todas estas gentes para que lo ayudásen en el proyecto del plan. Mientras que trabajaban el entusiamo de Ricardo se volvió también el entusiasmo de los otros. El sueño de Ricardo se convirtió en el de ellos. Mientras que en la cabezá de Ricardo el pensaba que todo esto era verdad.

Por supuesto, queridos lectores , esto es solamente un sueño, pero recuerden que Ricardo es también un emprendedor. El me dijó que contaría su historia para ver si existían algunos otros soñadores--y emprendedores hayá afuera.


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